El edificio de enfrente.
No hay tarde, mañana o noche en que no salga a ver al edificio de enfrente. Es que tiene tantos detalles… Una fuente grande con una mujer desnuda, que desde el 16 pareciera como si se viera su reflejo sobre el agua, pero cuando estás con los pies sobre la tierra ella está elevada y es doble, es decir te engaño la óptica, pero se veía tan lindo el reflejo, pero las apariencias engañan…
El edificio de enfrente, tiene entrada de autos con adoquines, y una escalera grande, que derrocha lujo más un guardia sentado en una mesa de vidrio veinticuatro horas al día.
El edificio de enfrente es la torre más alta de mi barrio, y casi tan altos son las expensas, casi.
El edificio de enfrente tiene, pileta, gimnasio y un zoom para hacer reuniones, cumpleaños o lo que sea, para no tener que ensuciar tu departamento…
En la calle del edificio de enfrente hay todo tipo de autos lujosos alemanes, franceses, japoneses, a todos les sobra el cuero por todo su interior.
Al edificio de enfrente no se le abren las ventanas…
Sería muy estúpido pensar que el ingeniero y el arquitecto que diseño estas torres pensó que iban a ser tan caras que la gente iba a tener que trabajar todo el día para mantener su departamento, y como a la noche el calor amaina no iba a ser necesario abrir las ventanas.
Capaz estoy pensando demasiado y el edificio de enfrente tiene un equipo de refrigeración de primer nivel…
Pero no va ahí el asunto, el asunto es que al edificio de enfrente no se le abren las ventanas!!!…
No nos alcanza robándole el suelo, ahora también a los pobres pajaritos les robamos el cielo, viviendo en pisos altísimos, y ni siquiera gozamos de respirar ese aire un poco mas liviano…
¡Ninguno del edificio del frente toco la lluvia un dia de tormenta, ni toco el sol un día soleado!..
Además el edificio de enfrente tiene ventanas espejadas. Ellos pueden ver, si quisieran espiar que es lo que hacen sus vecinos de enfrente, sin embargo nosotros, los de afuera no, solo podemos ver si prenden o apagan la luz, es como si fueran espectadores secundarios, que no toman ningún papel en la sociedad, solo miran, como si estuvieran en un cine eterno viendo que hace el resto, todo eso, por ser los del edificio de enfrente, ahí, ahí no hay problemas…
Cada vez que miro el edificio de enfrente, me da la sensación que todas esas cosas pasan para que no se pueda mirar para afuera.. Para que no se pueda tener contacto directo con lo que pasa… Al fin y al cabo, ellos no saben lo que pasa afuera del edificio de enfrente, yo sí, y lo de adentro, poco me importa…
El edificio de enfrente es tan lindo de afuera, para que los de afuera podamos ver lo lindo que es lo que nos rodea sin tener que tener la ambición de tenerlo, porque el día que se haga un edificio más bonito, los que viven en el edificio de enfrente ya no estarán en el edificio más alto del barrio…